Suena como una teoría de la conspiración o algo de lo que escucharías en una película. Que no es. Es absolutamente posible derribar un avión con un puntero láser barato. Todos los hemos usado. Son un tema estándar para presentaciones de negocios. Son el juguete para gatos definitivo. Pero apuntar con uno a un avión no es sólo de mala educación. Es peligroso. Y es un delito grave.
La mecánica de este peligro es sencilla pero aterradora. Según la Oficina Federal de Investigaciones, el rayo de un dispositivo portátil dirigido a un avión puede viajar más de una milla. Eso no es un error tipográfico. Llega hasta allí sin perder intensidad significativa. Los pilotos describen la experiencia como si se disparara el flash de una cámara en un automóvil completamente oscuro por la noche. Imagínese eso. En mitad de la noche. Al intentar aterrizar un tubo metálico de varias toneladas.
La Física del Haz
La gente a menudo no entiende por qué esto es un problema. Miran la potencia y se encogen de hombros. Los punteros láser típicos, de los que se compran en una papelería o se regalan a los clubes de astronomía, producen alrededor de 5 milivatios. Esa potencia apenas es suficiente para iluminar una habitación pequeña. Suena inofensivo.
Pero aquí la luz se comporta de manera diferente. Una bombilla incandescente difunde la luz en todas direcciones. Ilumina todo un espacio. Un láser es diferente. Concentra esa luz en un haz estrecho. Se propaga muy lentamente. Toda esa energía permanece enfocada. Golpea la cabina como una aguja concentrada.
Esto no es una especulación teórica. Es un hecho medido. La Administración Federal de Aviación tiene datos sobre lo que puede hacer exactamente un láser verde de 5 milivatios. Es capaz de provocar quemaduras en la retina a distancias de hasta 50 pies. Esa es la longitud de un autobús pequeño. El daño es permanente.
La zona de peligro
La ceguera repentina es la amenaza más común. Un puntero láser verde estándar puede causar ceguera temporal a casi un cuarto de milla de distancia. Son 350 metros. Eso está cerca.
El peor de los casos ocurrió a 2 millas. Eso está a 3 kilómetros de distancia. Un piloto miraba un rayo láser de 5 milivatios. Interfirió con la visión lo suficiente como para provocar un aterrizaje abortado. El piloto no podía ver la pista. No podían ver los instrumentos con claridad. Tuvieron que dar la vuelta. Esta es una maniobra de alto estrés. Requiere concentración. Un láser elimina ese foco en un instante.
Hasta finales de 2013, no se había atribuido oficialmente ningún accidente de avión a un puntero láser que provocara un accidente. No obstante, el potencial de daño es real. Los pilotos han sido hospitalizados con quemaduras en la retina. Algunos han sufrido ceguera temporal que duró horas. Estos no son inconvenientes menores. Son acontecimientos traumáticos.
Por qué es importante el tiempo
Las huelgas no son aleatorias. Ocurren cuando un avión está más cerca del suelo. Despegue y aterrizaje. Aquí es cuando el peligro es mayor. Una pequeña distracción durante estas fases supone un gran peligro. El margen de error ya es reducido. Un destello láser añade una capa de caos que los pilotos no pueden permitirse.
La FAA y el FBI están siguiendo de cerca estos incidentes. No lo están ignorando. El objetivo es detener los ataques antes de que provoquen un accidente. La lógica es sólida. Incluso si el avión no cae del cielo, el riesgo es demasiado alto.
Las consecuencias legales
En Estados Unidos la ley es clara. Es un delito grave apuntar conscientemente el rayo láser a un avión. Podrías pensar que solo estás jugando. Podrías pensar que estás apuntando a la luna. Pero si el rayo golpea






























