Suena como algo sacado de una novela de espías de la Guerra Fría, pero la telemetría es solo el término cortés para referirse a los datos que salen de escena. Es un proceso altamente automatizado en el que instrumentos ubicados en puntos remotos o inaccesibles recopilan información y la envían de regreso al equipo receptor. Ese extremo receptor maneja la medición, el monitoreo, la visualización y el registro. Normalmente se piensa en cables que hacen el trabajo pesado, pero la transmisión por radio es en realidad más común ahora.
Esta técnica no es sólo teórica. Dirige el espectáculo de los sistemas de seguimiento y control de oleoductos. Ayuda a los oceanógrafos a mapear las profundidades del mar y a los meteorólogos a predecir el clima. Sin telemetría, estaríamos adivinando la presión en una tubería a 500 kilómetros de distancia o la temperatura en una chimenea volcánica.
La verdadera explosión se produjo en los años cincuenta. Los cohetes y los satélites necesitaban saber qué sucedía en su interior mientras se encontraban a cientos de kilómetros en el aire. La telemetría floreció entonces. Desde entonces, la situación no ha hecho más que volverse más compleja. La amplitud de su aplicación es asombrosa. Puede obtener datos del interior de un motor de combustión interna durante una prueba de esfuerzo. Puede obtener lecturas de las turbinas de vapor mientras están girando. Las naves espaciales tripuladas y las sondas no tripuladas dependen exclusivamente de él.
También existen importantes aplicaciones científicas. La investigación biomédica lo utiliza para rastrear datos fisiológicos sin que los cables enreden al paciente. Permite la observación remota de operaciones que involucran material altamente radiactivo. Tú quédate en el búnker. Los sensores entran. Los datos regresan.
Damos esto por sentado. Su reloj inteligente utiliza principios similares para enviar datos de frecuencia cardíaca a su teléfono. Los diagnósticos a bordo de su automóvil hablan con el concesionario. Todo es telemetría. La diferencia es la escala. Acabamos de mejorar en ocultar los cables.

























