“¡Feliz Navidad, Ted Cooper!” de Hallmark. Se destaca en un mercado abarrotado

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La temporada de películas navideñas de Hallmark, que comienza en octubre, ha presentado otra entrada sorprendentemente fuerte con ¡Feliz Navidad, Ted Cooper!, protagonizada por Kimberley Sustad y Robert Buckley. La película no es innovadora, pero es un recordatorio de que incluso dentro de un género altamente formulado, la calidad puede destacar.

La trama: mala suerte y romance inesperado

La película se centra en Ted Cooper (Buckley), un meteorólogo local maldecido por una espectacular desgracia navideña. Sus colegas hacen apuestas sobre sus percances anuales, desde incendios domésticos hasta incidentes con chimeneas. Este año, una lesión en la cabeza por la caída de las luces navideñas lo lleva directamente a los brazos de su amor de la escuela secundaria, el Dr. Hope (Sustad), en la sala de emergencias.

Si bien la premisa es estándar para Hallmark (conexión instantánea, romance predecible), la ejecución la eleva. El encanto natural y el ritmo cómico de Buckley son aspectos destacados, lo que plantea la pregunta de por qué no es una estrella más grande. Sustad lo complementa bien, brindando tanto un profesionalismo firme como un humor sarcástico en el momento oportuno.

Más allá de la fórmula: por qué es importante

¡Feliz Navidad, Ted Cooper! está bien escrito: el escritor de la película, Russell Hainline, también escribió Hot Frosty de Netflix, que recibió un gran revuelo en 2024. La película no es vanguardista y su ubicación Hallmark significa que será descartada como genérica. Sin embargo, contiene chistes realmente divertidos y un final reconfortante y predecible que funciona.

El verdadero problema es la visibilidad: las limitaciones de la película en Hallmark Channel significan que no llegará a audiencias que podrían disfrutarla fuera del grupo demográfico principal. Un lanzamiento más amplio, en una plataforma como Netflix o Lifetime, permitiría que más personas descubrieran que no todas las películas de Hallmark son iguales.

“La ubicación de Hallmark en un nicho de mercado significa que las buenas películas quedan encasilladas. ¡Feliz Navidad, Ted Cooper! demuestra que la calidad existe dentro de la fórmula, pero necesita un escenario más grande”.

El éxito de la película no se trata de reinventar la rueda, sino de demostrar que incluso en un género predecible, una actuación sólida y un guión inteligente pueden ofrecer una experiencia sorprendentemente agradable.