Tesla está eliminando gradualmente su sedán Model S y su SUV Model X, lo que marca el final de una era para dos vehículos que alguna vez definieron el mercado de automóviles eléctricos. El director ejecutivo, Elon Musk, confirmó que los pedidos personalizados están cerrados y que solo el inventario restante está disponible para la venta. Esta medida señala un cambio decisivo en la estrategia de Tesla, dando prioridad a la inteligencia artificial y los vehículos autónomos sobre la fabricación tradicional de automóviles.
El declive de los vehículos eléctricos emblemáticos
Las ventas del Model S y Model X han disminuido constantemente desde que alcanzaron su punto máximo en 2017, eclipsadas por los Model 3 y Model Y, más asequibles y de mayor volumen. Las ventas combinadas, incluido el Cybertruck, cayeron a 50.850 vehículos en 2025, una fracción de las entregas totales de Tesla de 1,63 millones. Esta disminución fue inevitable, ya que el enfoque de Tesla se desplazó hacia los vehículos eléctricos para el mercado masivo.
Del lujo a la IA: la nueva dirección de Tesla
Musk abandonó los planes de un vehículo eléctrico de menor costo (25.000 dólares) en favor de una inversión agresiva en robótica y vehículos autónomos. La producción del robot Optimus comenzará en la fábrica de Fremont una vez que finalice la producción del Modelo S/X. El Cybercab, un vehículo autónomo biplaza totalmente eléctrico, está programado para producirse este mes en Austin, Texas. Esta transición refleja la visión de Musk de Tesla como una empresa de inteligencia artificial en lugar de un fabricante de automóviles tradicional.
Un legado de disrupción
El Modelo S, lanzado en 2012, fue el primer vehículo eléctrico de gran volumen de Tesla y obligó a los fabricantes de automóviles tradicionales a tomarse en serio los vehículos eléctricos. El Modelo X, conocido por su complejo diseño, luego amplió el alcance de Tesla a nuevos grupos demográficos. Estos vehículos fueron fundamentales para establecer la marca Tesla y allanar el camino para el Modelo 3 y el Modelo Y, que impulsaron a la empresa a la corriente principal.
Sin embargo, el crecimiento de Tesla se ha estancado y las ventas han disminuido por segundo año consecutivo. A pesar de un modesto aumento del 6% en el primer trimestre de 2026, las entregas siguen por debajo de las expectativas de los analistas. Musk sigue confiando en el cambio a largo plazo hacia la tecnología autónoma.
La apuesta del cibercab
El Cybercab está diseñado como un vehículo totalmente autónomo sin controles tradicionales como volante o pedales. Esto presenta importantes obstáculos regulatorios, ya que los estándares de seguridad actuales de EE. UU. exigen estas características. Tesla aún no ha solicitado exenciones a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA).
Además, el éxito del Cybercab depende de la confiabilidad del software Full Self-Driving (FSD) de Tesla, que ha enfrentado un escrutinio continuo sobre sus capacidades. Si bien Zoox, propiedad de Amazon, ha obtenido exenciones para sus robotaxis sin conductor, el camino de Tesla hacia el despliegue comercial sigue siendo incierto.
“La gran mayoría de los kilómetros recorridos serán autónomos en el futuro”, afirmó Musk durante una conferencia telefónica sobre resultados, anticipando un cambio en el que menos del 5% de los kilómetros recorridos en automóvil se recorrerán manualmente.
Tesla está apostando fuerte por este futuro, pero la transición está plagada de desafíos tecnológicos, regulatorios y logísticos. El éxito de la empresa dependerá de superar estos obstáculos y demostrar que su visión impulsada por la IA puede ofrecer un transporte seguro, confiable y comercialmente viable.
