Las acciones desafían las preocupaciones sobre un aumento en 2025: la IA como factor clave

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A pesar de un año lleno de incertidumbre económica y cambios geopolíticos, los mercados bursátiles cerraron 2025 con fuertes ganancias. El S&P 500 subió un 16,4 por ciento, impulsado en gran medida por la confianza de los inversores en la inteligencia artificial (IA) como fuerza económica transformadora. Este resultado desafió las predicciones iniciales de un ascenso fluido del mercado, mientras los inversores atravesaban un año turbulento marcado por expectativas cambiantes y ansiedades persistentes.

Pronósticos iniciales versus realidad

A principios de 2025, los economistas y analistas anticiparon un crecimiento constante impulsado por los recortes previstos de las tasas de interés y un entorno político favorable tras la reelección del presidente Trump. Si bien la Reserva Federal hizo bajar las tasas en un 0,75 por ciento, el camino estaba lejos de ser predecible. El mercado experimentó volatilidad, incluida una caída a finales de año con cuatro días consecutivos de pérdidas, lo que subraya la fragilidad del optimismo inicial.

El factor IA

El principal catalizador del repunte del año fue la creciente convicción de que la IA representa una oportunidad de inversión generacional. Los inversores apuestan fuertemente por el enorme gasto de capital necesario para construir y mantener la infraestructura de IA, así como por el potencial de importantes ganancias de productividad en todas las industrias. Este sentimiento eclipsó efectivamente las preocupaciones sobre la debilidad económica y las crecientes presiones sobre el costo de la vida.

“Si la tecnología se sentía bien, las acciones estaban en alza”, señala Cindy Beaulieu, directora de inversiones de Conning. Esto pone de relieve la enorme influencia del desempeño del sector tecnológico en el sentimiento más amplio del mercado.

Contexto económico más amplio

Si bien el mercado de valores prosperó, las condiciones económicas subyacentes siguieron siendo desiguales. Aunque la economía parece estable, existe una creciente preocupación por la desigualdad de ingresos y el impacto de la inflación en los hogares de bajos ingresos. El aumento del valor de las acciones no refleja necesariamente una mejora económica generalizada, sino más bien una apuesta concentrada en la rentabilidad futura de las empresas impulsadas por la IA.

Esta divergencia entre el desempeño del mercado y las condiciones del mundo real plantea dudas sobre si las valoraciones actuales son sostenibles en el largo plazo. La dependencia de una única narrativa tecnológica (la IA) crea riesgos inherentes si no se cumplen las expectativas de crecimiento o si surgen shocks económicos alternativos.

En conclusión, el repunte del mercado de valores de 2025 demuestra la poderosa influencia del optimismo tecnológico, incluso frente a ansiedades económicas más amplias. El desempeño del mercado sugiere que los inversores están dispuestos a pasar por alto los desafíos sistémicos en busca de oportunidades de alto crecimiento, particularmente aquellas vinculadas a la IA.