Llegan los clones digitales de IA: la nueva tecnología permite a los empleados estar en dos lugares a la vez

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Una innovadora plataforma de IA, presentada en CES 2026, promete replicar a los empleados digitalmente, permitiendo a las empresas implementar sustitutos impulsados por IA para tareas que van desde el servicio al cliente hasta la capacitación interna. La tecnología, denominada MyPersonas y desarrollada por IgniteTech, crea copias virtuales de los trabajadores utilizando videos, grabaciones de voz y comunicaciones escritas existentes.

Cómo funciona: réplicas impulsadas por IA

MyPersonas no sólo imita voz o video; su objetivo es replicar toda la presencia digital de un empleado, incluidos patrones de habla, gestos e incluso peculiaridades de personalidad. Estos gemelos digitales pueden responder en 160 idiomas, participar en videoconferencias y gestionar consultas de rutina sin intervención humana.

El caso de uso que destaca IgniteTech es liberar a los empleados de alto valor de tareas repetitivas. Por ejemplo, los departamentos de recursos humanos que se ahogan en solicitudes de incorporación y preguntas frecuentes podrían implementar un clon de MyPersonas para manejar estas tareas las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Campo minado ético: consentimiento, control y más allá

La llegada de clones digitales plantea inmediatamente espinosas cuestiones éticas y de privacidad:

  • Propiedad de la imagen: ¿Quién es el propietario legal de la réplica digital: el empleado o la empresa?
  • Gestión del consentimiento: ¿Cómo se aseguran las empresas de que los empleados consientan libremente que se utilice su imagen de esta manera y qué sucede si se revoca ese consentimiento?
  • Uso posterior al empleo: ¿Se debería permitir a las empresas seguir utilizando un gemelo digital de un ex empleado?

Estos no son meros tecnicismos legales. El potencial de uso indebido (desde suplantaciones no autorizadas hasta interacciones engañosas con los clientes) es alto, lo que convierte a esta tecnología en un arma de doble filo.

“Se desconocen las consecuencias a largo plazo de la clonación digital en el lugar de trabajo”, señala la analista tecnológica Sarah Chen. “Si bien las ganancias de productividad son tentadoras, la erosión de la confianza y el riesgo de explotación podrían superar cualquier beneficio”.

El rápido avance de la IA hace que este tipo de herramientas sean inevitables, pero sin regulaciones claras, las empresas corren el riesgo de provocar una reacción violenta de los empleados y del público. Ha llegado la era de los dobles digitales y, con ella, una nueva serie de dilemas éticos que exigen atención urgente.